

1) Uso sencillo e intuitivo
No requiere equipos auxiliares, mantenimiento técnico, calibraciones periódicas ni condiciones especiales de almacenamiento. Puede integrarse fácilmente en los procedimientos operativos del establecimiento.
2) Resultados rápidos e inmediatos
Permite determinar el nivel de degradación del aceite en menos de 2 minutos, facilitando la toma de decisiones operativas en tiempo real.
3) Seguro y operativamente adecuado
Debido a sus características fisicoquímicas, puede utilizarse en entornos de procesamiento de alimentos, por operadores con distintos niveles de cualificación, sin riesgos adicionales.
4) Cumplimiento legal garantizado
Mide el porcentaje de Compuestos Polares Totales (TPC – Total Polar Compounds), parámetro exigido por la legislación aplicable. Señala niveles críticos cuando el valor se aproxima o supera el límite legal del 25%, permitiendo una acción preventiva (>24%).
5) Eficiencia económica
Elimina los costes asociados a equipos electrónicos (calibración, mantenimiento, asistencia técnica). Permite optimizar el tiempo de uso del aceite dentro de los límites legales, reduciendo desperdicios y costes operativos.
6) Flexibilidad de suministro
Disponible en diferentes formatos de envase (ej.: 10, 25 o 50 tests), adaptándose a las necesidades específicas de cada unidad operativa, con una baja inversión inicial.
7) Vida útil prolongada
Los tests tienen una validez de 18 meses a partir de la fecha de fabricación, indicada en todos los envases, garantizando estabilidad y fiabilidad a lo largo del tiempo.
8) Fiabilidad analítica comprobada
Presenta una alta correlación con métodos laboratoriales reconocidos, incluido el método oficial ISO 8420 para la determinación de compuestos polares en aceites alimentarios. La validación se monitoriza continuamente en laboratorios nacionales e internacionales.